Lo conoci un dia, cuando estaba oscureciendo para ser mas precisa.
Me llamo la atencion ese aroma de seduccion que lo envolvia, casi tanto como a la fresa, los brillantes o un hermoso collar de perlas.
¿Era propio de el agradar, el buscar la aprobacion del otro, o me distinguia de LAS DEMAS por algo especial?
Salimos juntos muchas veces; me halagaba con su confianza.
Ibamos a cenar... En fin ¡me gaste en el una pequeña fortuna! Aunque pienso, esta bien invertida.
No voy a declararle mi amor, estoy a casi nada de hacerlo, pero no quiero.
Espero que todo el armazon que trabajosamente preparo a su alrededor, le de resultado, pues temo que con una alegre carcajada me conteste: ¿Lo decis en serio? Vamos, ¿no te diste cuenta de lo bien que me llevo con vos y con Ana, Maria... y tantas otras?
No quiero mirarllo desolada, tengo miedo que esa sea su respuesta tan cinica.
Pero, ¿con que armas se puede enfrentar una al rechazo, cuando tiene la desgraciade que es pura de corazon?
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