viernes, 24 de julio de 2009

Esta es la amarga realidad de algunas personas; se sienten aisladas de la gente significativa en sus vidas, con quienes no se pueden contactar intimamente. Despues de tratar varias veces, asumen que: "Nadie entiende ni le importa cómo yo me siento"
¿Donde estara la falla de comunicacion? ¿Estaremos, a destiempo, usando las palabras equivocadas? ¿Sera que la sinergia de persona a persona esta sobrecargada? ¿Existe un genuino interes de ambas partes en escucharse mutuamente con empatia?
Es privilegio de todos por igual el derecho a hablar, a ser escuchado y a ser respetado. Nosotros, si no decimos lo que queremos decir, nos ponemos una mascara social que esconde nuestra parte mas genuina.
La energia de las palabras reprimidas comienza a resentirse en el cuerpo, en nuestra autoestima y en la intimidad relacional con las personas que mas queremos. Expectativas que no se cumplen, frustan y siembran resentimientos.

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